viernes, febrero 15, 2008

Se va el caimán

Una de las cosas que me causa admiración es que para mí ya la canción del caimán es vieja (aunque no soy tan joven) y era veterana incluso cuando calaba por primera vez en mi cerebro. Muy famosa e interpretada por famosos va cayendo paulatinamente en el olvido del pueblo jarto de música producida a gran escala. Sin embargo, quienes queremos nuestra música más representativa aun la recordamos y la usamos incluso en uno que otro discurso, es decir, ha evolucionado de forma tal que pasó de ser una canción a una expresión, un decir.
En algunos casos como el mío, me sorprende que muy lejos de Barranquilla otra gente la recuerde a estas alturas. En España, donde la gente se acuerda por poco de Carlos Vives y La gota fría, por más de Juanes y de Shakira, me sorprenden aun cuando digo que soy de Barranquilla y me relacionan con el caimán.
Ahora bien, el motivo de este post, la curiosidad que quiero compartir, es que dicha canción fue en su momento víctima de la censura española en la época de la dictadura. Aunque todavía se discute la razón por la cual ocurrió esto, en Barcelona se cuenta que alguna vez se la cantaron al caudillo Franco y de ahí su prohibición.

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